Trasversales
Jesús Jaén Urueña

TRUMP y LE PEN

Revista Trasversales número 66 julio 2024 web

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Un escalofrío recorre las sensaciones de millones de personas en EEUU y Francia. Trump puede volver a ser presidente en noviembre de 2024 y Le Pen puede ser presidenta en el año 2027 (lo más tardar). Ni EEUU ni Francia se han vuelto fachas. La sociedad está profundamente dividida (no tanto por rentas, sino por las distintas maneras de afrontar unas comunidades en crisis).
París es de izquierdas en los distritos pobres y macronista en los ricos. El hexágono de Francia es de Le Pen por los cuatro costados. New York y San Francisco son Demócratas, mientras el sur, con capital en Miami, y el oeste son trumpistas.
El conflicto París vs Francia nos trae a la cabeza (salvando las distancias) la guerra de la Vendée donde la clase campesina se unió al viejo orden feudal contra "la revolución" en 1793. Los dos Estados mayores de EEUU (junto a Florida y Texas), New York y California, son abiertamente hostiles a Trump. Algo ocurre en un país donde -desde 1861- se enfrentan los Estados del Norte contra el Sur y viceversa.
A Le Pen y a Trump les votan ricos y pobres. Pero el desplazamiento de la mitad -o más- de las clases obreras (desde la gran recesión) a la derecha y el de las clases medias y el poder empresarial en los últimos años están inclinando la balanza del centroderecha a la derecha extrema.
EEUU es la potencia mundial de los últimos ochenta años. Ha sobrevivido a la guerra fría y a las crisis del capitalismo. El New York Times y el Washington Post se preguntan si las elecciones del 5 de noviembre pueden ser las ultimas verdaderamente libres, si el triunfo de D. Trump conducirá a los prolegómenos de un nuevo régimen. La vía reformista hacia el autoritarismo ya fue puesta en práctica (con éxito) por parte de Wladimir Putin.
Francia es económicamente menor que Alemania y Reino Unido pero su peso político trasciende a ello. La historia está de su parte. Cuando Francia estornuda Europa se constipa.
Por lo tanto se están librando dos batallas políticas decisivas. Lo que ocurra en EEUU y Francia repercutirá en nuestras vidas y ya no digamos en las vidas de las ucranianas y ucranianos. En la configuración política de Europa, en nuestros derechos y en la lucha contra el cambio climático.
Hay una cosa clara en las cabezas de Trump y Le Pen: no habrá transición fácil hacia un Estado autoritario y racista así como profundamente negacionista en toda su dimensión. Las élites económicasnlo saben mejor que nadie. El dinero es conservador hasta para convertirse en ultraconservador.
Ese es uno de los factores que mitigan los conflictos. No vivimos una época donde el capitalismo se sienta amenazado como hace un siglo. El peor enemigo del capital no es la clase obrera sino su expansionismo incontrolable. No hay enemigo físico  al que batir militarmente en un campo de batalla. Las prioridades son  otras. El "dinero" tiene especial aversión por la inestabilidad y se pondrá en manos de aquellos políticos que garanticen una tasa de ganancia más que aceptable (por "deshonrosa y sonrojante" que sea). Como decía Mark Twain "la historia no se repite pero rima".
   
2/7/2024